La comprobación de cinco minutos de la pantalla del móvil
- Cuadrícula táctil — ejecuta la prueba táctil y pinta la cuadrícula hasta el 100%, incluidos bordes y esquinas. Las franjas muertas y los toques fantasma son las averías más caras en un móvil usado, y lo primero que delata un mal cambio de pantalla.
- Colores sólidos — ejecuta la prueba de píxeles muertos y revisa cada color a pantalla completa. Un punto que ignora el color que tiene detrás es un píxel defectuoso; una línea de color indica un fallo en la conexión del panel.
- Grises para quemado — ejecuta la prueba de quemado y pausa en gris. Los fantasmas del teclado, la barra de estado o los botones de navegación indican desgaste desigual del OLED: permanente, y motivo legítimo para negociar el precio.
- Frecuencia de actualización — ejecuta la prueba de frecuencia de actualización. Un móvil vendido como 120 Hz debería medir 120 con movimiento fluido a toda velocidad; una lectura de 60 suele significar un tope de ahorro de energía, pero en un móvil reparado también puede indicar un panel de sustitución inferior.
- Resolución y densidad — ejecuta el comprobador de resolución y compáralo con la ficha técnica del modelo. Una resolución que no coincide en un móvil reparado es la señal clásica de una pantalla posventa más barata.
Por qué estas cinco
Cada una detecta un fallo que las demás no pueden. La cuadrícula táctil lee el digitalizador, que falla al margen de la imagen, sobre todo después de caídas y reparaciones baratas. Los colores sólidos leen los propios píxeles. Los campos grises leen el historial del panel: el desgaste del OLED es el único fallo que te cuenta cómo se usó el móvil antes de que lo tuvieras en la mano. Y las dos páginas de medición comparan la ficha técnica con la realidad, que es donde caen los paneles de sustitución rebajados y los topes de ahorro de energía que pasan desapercibidos. Cinco minutos cubren la pantalla de extremo a extremo; si el móvil es de segunda mano, hazlas en el orden de arriba y delante del vendedor.