Cómo ejecutarla
- Recorre la cuadrícula con el dedo en pasadas superpuestas, como si segaras un césped, hasta que el contador de cobertura marque 100%. Llega hasta los bordes y las esquinas: es donde antes fallan los digitalizadores.
- Fíjate en las celdas que se niegan a pintarse durante un arrastre lento y firme. Una sola celda rebelde merece una segunda pasada; una franja limpia de ellas que reaparece tras pulsar R es una zona muerta.
- Aparta las manos de la pantalla durante diez segundos. Cualquier celda que se ilumine sola es un toque fantasma: vuelve a probar con el dispositivo desenchufado y seco antes de culpar al hardware.
- Presiona con varios dedos a la vez y cuenta los anillos: ese es tu límite real de toques simultáneos.
Lo que realmente estás viendo
La cuadrícula es un mapa de lo que informa tu digitalizador, dibujado sin suavizado ni procesado de gestos por medio, incluidas las muestras agrupadas que los navegadores envían durante movimientos rápidos, de modo que un deslizamiento veloz pinta un trazo continuo en vez de una línea de puntos. Eso hace que las firmas de fallo se lean bien: una banda muerta recta es una fila o columna del sensor averiada, una esquina muerta suele ser un conector o una pieza de recambio barata, las celdas perdidas solo durante deslizamientos rápidos apuntan a una tasa de muestreo baja, y las celdas que se pintan solas son ruido que el sensor confunde con tu dedo.
Hay una frontera que conviene tener clara: esto prueba la capa táctil, no la imagen que hay debajo. Una pantalla puede seguir el tacto perfectamente y aun así tener fallos de visualización; ejecuta la prueba de píxeles muertos para revisar los píxeles en sí, y la revisión completa de pantalla de móvil antes de comprar o vender un dispositivo de segunda mano.