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Frecuencia de actualización y tiempo de fotograma: por qué 120 Hz se sienten distintos

Por Screen Test ProPublicado el

Coloca un teléfono de 60 Hz junto a uno de 120 Hz y desplaza una página. Nadie necesita que le expliquen la diferencia después, pero sorprende que no se trate exactamente de velocidad. Se trata de tiempo y, en concreto, de lo uniforme que es su reparto.

Dos cifras que suelen confundirse

La frecuencia de actualización pertenece a la pantalla: cuántas veces por segundo puede mostrar una imagen nueva. 60 Hz significa una imagen cada 16,7 ms; 120 Hz, cada 8,3 ms; 240 Hz, cada 4,2 ms.

La tasa de fotogramas pertenece al software: cuántas imágenes nuevas produce realmente el equipo cada segundo. Una pantalla de 120 Hz conectada a una máquina que genera 40 fotogramas por segundo muestra 40 imágenes distintas, redibujadas según un calendario rápido.

La pantalla fija el techo y las porciones de tiempo; el dispositivo decide con qué llenarlas. Por eso nuestra prueba de rendimiento compara los tiempos de fotograma del dispositivo con un presupuesto fijo, en vez de contar la rapidez con que parpadea la pantalla. La cabecera de la página de inicio muestra la frecuencia medida en directo; merece una mirada, porque más pantallas rápidas de lo que parece funcionan a 60 Hz.

Por qué la mejora se nota en los dedos, no solo en los ojos

A 120 Hz cambian tres cosas y solo una es «suavidad»:

Latencia. Una pulsación solo puede recibir respuesta en la siguiente actualización. A 60 Hz, ese autobús sale cada 16,7 ms; a 120 Hz, cada 8,3 ms. En toda la cadena de entrada se recortan quizá 10–20 ms entre toque y fotón: poco, pero justo en el umbral donde el movimiento empieza a sentirse unido al dedo en vez de perseguirlo.

Claridad de movimiento. En las pantallas sample-and-hold —todos los LCD y OLED actuales— cada fotograma queda encendido hasta el siguiente, mientras el ojo sigue los objetos durante esa permanencia y extiende la imagen por la retina. Reducir a la mitad el tiempo de permanencia reduce a la mitad esa mancha. Por eso un texto desplazándose sigue legible a 120 Hz y se convierte en gris a 60.

Margen contra el judder. Los contenidos con frecuencias incómodas —cine a 24 fps, vídeo a 25— se reparten mal en 60 Hz y de forma exacta en 120. Es una ventaja secundaria hasta que una panorámica de tu película empieza a dar tirones.

La regularidad gana a la media: el argumento de los mínimos del 1 %

Aquí fallan los benchmarks que abren con los FPS medios: un equipo que entrega 60 constantes se siente mejor que otro con una media de 90 y tirones. Estos son fotogramas individuales que tardaron 30–50 ms, y el sistema visual señala cada uno como una errata en una prosa fluida.

Por eso la medida seria es la distribución de tiempos. Los análisis publican «mínimos del 1 %» y nuestro motor juzga cada nivel mediante el percentil 95 de los tiempos de fotograma, no solo la media. Un dispositivo mantiene un nivel únicamente si incluso sus fotogramas lentos respetan el presupuesto. Las medias esconden los tirones; los percentiles los encuentran.

Comprueba qué estás recibiendo

Una pantalla de alta frecuencia no siempre funciona a alta frecuencia:

  1. Mídela. Nuestra prueba de frecuencia de actualización lee el valor real en directo, con una banda de tiempos debajo. Si el monitor «144 Hz» marca aproximadamente 60, está funcionando a 60.
  2. Revisa el sistema. Windows: Configuración → Pantalla → Pantalla avanzada. macOS: Pantallas → Frecuencia de actualización. En teléfonos, consulta la configuración de pantalla; los modos «adaptativos» pueden mantener 60 salvo en aplicaciones permitidas.
  3. Revisa cable y puerto. 144 Hz a alta resolución necesitan ancho de banda. Una versión HDMI incorrecta, un cable al límite o el puerto secundario de un portátil pueden negociar una frecuencia inferior sin avisar.
  4. Revisa la energía. Los modos de ahorro fijan muchos teléfonos y portátiles a 60 Hz.

Cuando la configuración sea correcta, observa el resultado. Nuestra prueba de ghosting muestra el mismo objeto a tres velocidades, y las pruebas clásicas de movimiento de TestUFO siguen siendo la referencia para comparar frecuencias.

¿Importan 240 Hz?

El rendimiento disminuye, pero la diferencia no es inventada. El salto de 16,7 a 8,3 ms de permanencia es el espectacular; de 8,3 a 4,2 ms ofrece la mitad de mejora absoluta y se nota sobre todo al seguir movimientos rápidos —juegos competitivos y desplazamiento veloz—. Resumen honesto: pasar de 60 a 120 es una compra que notas cada hora; de 120 a 240, una que notas en juegos concretos si prestas atención. Y nada de ello ayuda si el equipo no produce fotogramas a tiempo, lo que devuelve la pregunta a medir la máquina, no el panel.

Fuentes

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